El peligro de montar un sistema de franquicias sin el debido control.

Voy a hablar en esta entrada del sistema de franquicias montada por una de las comercializadoras que, a mi juicio, está dando mejor servicio y precio a las pymes en España, dando un precio indexado con oferta muy competitiva y una atención al cliente bastante buena (aunque a veces tarden en coger el teléfono), esta comercializadora no es otra que Audax Energía.

El problema viene cuando han querido montar un sistema de franquicias donde practicamente cualquiera puede montar una “delegación”, porque lo que queda para el cliente es que son oficinas de Audax Energía, cuando no son más que oficinas independientes que usan la marca y cada uno es de su padre y de su madre, con las prácticas que su padre y su madre le han enseñado a desarrollar, las habrá buenas, regulares y malas, pero lo que le queda al cliente es que las buenas (ahí no hay problemas), las regulares y las malas (problemón) son delegaciones de Audax Energía.

El caso especifico que os quiero relatar es la de un cliente que llevaba todo el verano recopilando sus 25 facturas de sus 25 suministros para un asesor energético que le había presupuestado previamente un suministro con Audax Energía y el cliente había quedado muy contento con los números mostrados. Este cliente, como es lógico en los tiempos que corren, se informa de que cerca de su localidad hay una delegación (recordemos que es una franquicia que es llevada por una persona que gestiona como su padre o su madre le enseñaron) de Audax Energía y llama. La contestación de esta señora (que por lo que sabemos no tiene mucho futuro el la empresa y su motivación por informar roza el 0) es que no le aconseja firmar con Audax Energía y le da como motivo que a los tres meses subirá el precio (es cierto que Audax Energía tiene un producto con un precio de bienvenida que luego sube, pero este no era el producto ofertado por el asesor energético al cliente).

De esta manera el cliente le comunica al asesor que no quiere cambiarse a esta comercializadora, perdiendo toda la confianza que tenía en el asesor. Y es lógico, si lo que cree que es una trabajadora de la empresa le está aconsejando que no firme los contratos, ¿un cliente que va a hacer?.

Este es el día a día en nuestro sector, y con este tipo de inconvenientes estamos acostumbrados a lidiar, así que no tiramos la toalla y esperamos poder convencer al cliente de cual es la verdadera situación y que pueda disfrutar de las maravillosas tarifas de esta comercializadora.

Una vez expuesto el caso concreto hago una reflexión: Este sistema de franquicias, que en principio deberían ser buenas para acercar a la empresa al usuario final, no está teniendo el resultado deseado, al menos en nuestro entorno, por lo que creo que o da un giro esta situación o las franquicias no van a durar mucho. El sistema en sí es bueno, te ahorras costes al externalizar el servicio, pero hay que controlar el no bajar de un standar de calidad.

Gracias por su atención.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *